El sábado 12 de noviembre 201, Curacautín vivió una jornada especial y emotiva con motivo del décimo noveno Encuentro de Profesoras Normalistas de Angol, generaciones 1961 y 1967. Entre las actividades desarrolladas destacaron: Misa a la Chilena en la Parroquia San Pedro con la participación del Conjunto de Proyección Folclórica del Magisterio “Puelche” de Curacautín; Ceremonia de Egreso en el salón de actos del Liceo Las Araucarias enseñanza básica; Almuerzo de Camaradería en el Liceo Las Araucarias enseñanza media; Reunión de directivas de Agrupaciones de Normalistas en la que se determinaron los próximos Encuentros: 2012 en Angol, 2013 en Valdivia y 2014 en Los Angeles.
Hoy queremos resaltar los momentos vividos y considerando que es significativa para cada Normalista las expresiones vertidas en el saludo de una compañera y colega sobre el Encuentro agregando algunas fotos captadas y cedidas gentilmente por Luis Celis Urra.
Queridas compañeras promoción sexto año B 1961:
Soy María Delia Torres Bustos y no he querido estar ausente de esta significativa ceremonia. Si bien mi presencia no es física, por motivos ajenos a mi voluntad. Mi espíritu está con cada una de ustedes.
Para ambientarme he tomado mi viejo cuaderno de práctica, que he guardado como un tesoro en estos cincuenta años. Recorro la lista del curso, deteniéndome en cada nombre y recordando a cada una, como éramos entonces. Recuerdos que nunca se han ido. No se puede olvidar tanto compartir, tanta ilusión. Cuando pensaba que todo era flores de un día. Que nadie sin alas podría volar.
Como no recordar ese hermoso paraíso que era nuestra quinta. Los paseos bajo los patronales pellizcando las deliciosas uvas, la glorieta. Los días de recolección de nísperos con las inocentes travesuras a nuestro profesor que paseaba vigilante bajo los árboles. A Elsa, mi hermana querida, con sus bolsillos llenos de cerezas y su cara de culpa. A Sonia Gómez con su pelo enfermo. A Alicia Suárez con sus trenzas. Los pancitos que Carolina Vega nos llevaba. Los maravillosos días en Los Sauces, en casa de mi queridísima amiga y hermana Melania, con quien, por cosas del destino perdí contacto y que hace pocos años, con ayuda de la tecnología felizmente nos volvimos a encontrar. Nuestros paseos dominicales a la plaza, hermosa entonces. La Pastelería Garrido. Nuestros disfraces de papel crepe para las Fiestas Primaverales. Las guerras de almohadas para matar el aburrimiento. Las sesiones de chistes y cantos después del toque de la campanilla de silencio. El extrañable aroma de alicantos y azahares. Los magnolios floridos. En fin, fueron tantos los momentos vividos que hasta duele recordar. Qué adolescencia tan cándida e inocente la nuestra.
Hasta que llegó el momento cúlmine. La ceremonia de Licenciatura con el fondo de la quinta, enmarcada por los castaños y la frondosa vegetación, bajo el cielo estrellado del mes de enero. Los sones del Ave Maria que se elevaban y se perdían en el espacio. La canción de despedida que derramó toda la emoción contenida. Y el abrazo emocionado de mi querido maestro Tertuliano Cruzat Q E P D…
Así partimos. Cargadas de ilusiones buscando otros cielos, sin saber qué destinos nos deparaba la vida. .. Y volamos sin alas con rumbos distintos. Con una gran misión…Sembrar con amor en tierra fértil las semillas del conocimiento que nos entregaron los maestros de la querida Escuela Normal Rural de Angol.
Mi primera estación fue Río Bueno, invitada por mi gran amiga Elsa Valenzuela. Allí me acogió su mamá, la señora Elsita (que Dios tenga en su reino) como a una hija más. Allí pasé los mejores años de mi vida, cómo no, si estaba llena de juventud.
Recuerdo con mucha nostalgia a mis primeros alumnos y alumnas. Había mucho por hacer, con muy pocos recursos, pero sobraban las ganas de hacerlo todo. Disfruté con cada logro. Agradezco al Creador por haberme permitido dar y recibir tantas bendiciones.
Pero, el destino me tenía reservada otra meta y esta vez, el vuelo fue de verdad. Y llegué a este lugar, que tiene todo el sol y toda la nieve. Donde la vida es un río vertical, donde florece el viento. Coyhaique… acá lejos, muy lejos en la región de Aysén.
Coyhaique me recibió con los brazos abiertos. Mi fuerte han sido la música y las letras. Se me plantearon muchos desafíos y con ganas y empuje los fui superando. Acá me quedé, encontré el amor y formé una hermosa familia que en este momento constituyen dos hijas, un hijo y una tierna nietecita.
Les contaré que sigo muy activa. Aún canto e integro un coro y un conjunto folklórico. Tenemos una agrupación de profesoras jubiladas con las cuales nos reunimos dos veces al mes, hacemos gimnasia tres veces por semana, viajamos y disfrutamos al máximo el tiempo que nos queda por vivir.
Reciban cada una de ustedes, a la distancia, el más caluroso de los abrazos y disfruten de este emotivo encuentro. Les deseo lo mejor de la vida. A todas mi cariño, mi recuerdo. Que Dios les bendiga siempre.
Un abrazo
Maria Delia Torres Bustos
PD. Aprovecho de invitarlas a que vengan a conocer esta hermosa región. Hay acá una casa pequeña que las recibirá encantada.
Mi dirección es: Carrera No. 33-A Fonos: ( 067) 233377 y 524932 Coyhaique
Correo electrónico: mariadeliat@gmail.com